“Vivimos en una época de locura” es probablemente una frase que tus mayores dicen mucho, en especial en relación a la manera en que se experimenta el sexo en la sociedad actual. Las generaciones más veteranas tienden a criticar la libertad sexual y a estar a favor de comportamientos amorosos más puritanos. Las libertades sexuales se perciben como un reflejo de sociedades degradadas y decadentes, relacionadas con el pecado y juzgadas con dureza. Los tipos diferentes de amor son a menudo estigmatizados e incomprendidos incluso cuando la gente conoce a alguien que los practica. Este es con frecuencia el caso de las relaciones poliamor. Pero muy poca gente sabe cómo funciona en realidad el mundo poliamor. Una mentalidad abierta es la clave para entender esta práctica amorosa. Así que empieza a desterrar de tu vocabulario expresiones como “zorrón”, “adicto al sexo”, “agotador” o “insatisfecho” en lo que se refiere al poliamor. No funciona así.

A menudo confundido con la polisexualidad, el poliamor puede definirse como una monogamia elegida o consensuada. Para muchos poder acostarse con más de una persona, de mutuo acuerdo con su pareja, podría ser un sueño. Pero es mucho más que eso, porque no se basa solo en el amor. La gente poliamor normalmente tiene más de una relación. Y eso no significa rollos de una noche. ¿Por qué es un concepto tan difícil de entender incluso en nuestra sociedad actual, supuestamente tan abierta? La idea de que dos adultos, de mutuo consentimiento, se vayan a la cama y compartan actividades propias de una relación con más de una persona les puede sonar como una locura a muchos. “¡Con lo estresante que es ya de por sí mantener una relación con una sola persona!”, dirán algunos. O “Si ni siquiera puedo arreglármelas con mi novia/o o mujer/marido”. Por no hablar de los celos. Pero esa es precisamente una de las premisas del poliamor, o una de las razones por las que afirman que este estilo de vida les funciona: no tienes que preocuparte por la fidelidad de tu compañero porque no te están poniendo los cuernos. Tú sabes con quién se están acostando. Y a veces, tú también te estás acostando con esas personas. Si hay algo que caracteriza las relaciones poliamor es la disposición a negociar los términos de los acuerdos: puede haber tantos tipos de relaciones poliamor como gente que participe en ellas. La clave es superar los celos, la posesión y los restrictivos estándares culturales.

Estamos seguros de que te surgen muchas preguntas al hablar del poliamor. Parece escandaloso hablar de tríos en un contexto que no sea una película porno; vale, el sexo es una cosa pero, ¿una relación formal? Pero la verdad es que mucha gente vive este estilo de vida de una manera muy sana y natural. Un buen ejemplo de un trío que funciona es la película Salvajes (2012) con la famosa Blake Lively y los actores Aaron Johnson y Taylor Kitsch. De acuerdo, esta película es extremadamente dramática pero, eh, no por el trío sino ¡porque los protagonistas se ven involucrados con un cártel mexicano! Ni que decir tiene que, aparte de los thrillers de crimen y dramas, las relaciones poliamor pueden funcionar igual de bien que las convencionales.

Algunas personas poliamor están en relaciones de tres o más personas, a veces uno de los miembros mantiene una relación con los mismos compañeros que el/los otro/s. A veces no. Algunos tienen relaciones quad, es decir, grupos formados por dos parejas de amantes (esta es una de las más difíciles de mantener y no se debe confundir con los swingers: es completamente diferente). Otros incluso tienen calendarios de Google para poder organizar sus encuentros y su tiempo juntos. A menudo, hay una relación principal o primaria y otras surgen de esta o bien son desarrolladas después. Como puedes ver, poliamori no solo significa “muchos amores” (del griego poly y del latín amor) sino también muchas maneras de estructurarlas.

Si ya te atrae este estilo de vida y/o lo estás considerando, eres policurioso (bueno, ¿tal vez solo curioso?) y tal vez te estés preguntando: ¿qué ofrece el poliamor a quienes lo practican? Ofrece valores como la fidelidad y la lealtad, no solo sexual sino también sentimental. De hecho, en el poliamor, la infidelidad puede ser considerada tan problemática como lo es en las relaciones monógamas, porque tener cualquier tipo de relación fuera de las acordadas también es una violación de los términos. La diferencia estriba en la importancia de los valores que la gente poliamor da a las relaciones, más a menudo basadas en la confianza y la honestidad que en la exclusividad sexual. Dignidad, respeto, límites y acuerdos son palabras muy frecuentes en su vocabulario. Una de las ventajas de este tipo de relaciones es que, en lugar de mentir y ser infiel, negocian las “reglas del juego” y basan su relación en la comunicación y la fidelidad.

Otras ventajas que ofrecen las relaciones poliamor son la igualdad de géneros (se aplican los mismos estándares a hombres y mujeres que participan en una relación) y la no posesión. Esto no significa que nunca sientan celos, sino que los exploran e intentan comprenderlos. De ahí que se centren en la paciencia, la empatía y la compersión (sentimiento de felicidad experimentado cuando otro es feliz en una relación dentro del círculo poliamor). La idea es desterrar los conceptos restrictivos de propiedad, patriarcado y control en las relaciones. De hecho, cuando una relación poliamor termina o cuando una pareja se divorcia no se vive como un fracaso sino como una experiencia enriquecedora que tenía fecha de caducidad. Como todas las relaciones.

Si estás interesado en saber más del poliamor, aquí te dejamos algunos libros que pueden resultarte útiles: More Than Two: A Practical Guide to Ethical Polyamory (2014), Franklin Veaux, The Ethical Slut: A Practical Guide to Polyamory, Open Relationships & Other Adventures (2009), Dossie Easton o The Polyamorists Next Door: Inside Multiple-Partner Relationships and Families (2015), Sheff.

Porque, ¿verdad que vivimos en una maravillosa y diversa época de locura?

 

polyamory2

Pin It on Pinterest

Share This